Cómo hacer una previsión de tesorería a 12 meses
Una empresa puede tener beneficios y quedarse sin caja. Te explicamos paso a paso cómo anticiparlo con una previsión de tesorería sencilla y actualizada cada mes.
Beneficio y caja no son lo mismo. Una venta cuenta como ingreso el día que se factura, pero el dinero llega cuando el cliente paga. Mientras tanto hay que pagar nóminas, proveedores e impuestos. Por eso empresas rentables pasan apuros de tesorería, sobre todo cuando crecen.
La previsión de tesorería es la herramienta para ver esos apuros con meses de antelación y tener tiempo de reaccionar.
Qué es una previsión de tesorería
Es una tabla, mes a mes, con el dinero que esperas cobrar y pagar durante los próximos doce meses. Para cada mes:
Saldo inicial + cobros − pagos = saldo final
El saldo final de un mes es el saldo inicial del siguiente. Si algún mes sale negativo, o por debajo del colchón que quieres mantener, ya sabes cuándo tendrás un problema.
Paso 1: parte del saldo real de bancos
Suma el saldo de todas las cuentas bancarias el primer día del mes. Si tienes pólizas de crédito, anota aparte cuánto tienes dispuesto y cuál es el límite.
Paso 2: previsión de cobros
- Empieza por las facturas ya emitidas y pendientes de cobro, con la fecha en que esperas cobrarlas (no la de vencimiento, sino la real según cómo paga cada cliente).
- Añade las ventas previstas de cada mes, desplazadas según el plazo medio de cobro. Si cobras a 60 días, lo que vendes en marzo entra en mayo.
- Incluye otros cobros: subvenciones, devoluciones de impuestos, ventas de activos.
Paso 3: previsión de pagos
- Proveedores: facturas pendientes y compras previstas, según el plazo de pago acordado.
- Nóminas y Seguridad Social: las nóminas cada mes, más las pagas extra si las hay; la Seguridad Social se paga el mes siguiente.
- Impuestos: es el punto donde más previsiones fallan. Anota el IVA trimestral y las retenciones de IRPF en los meses en que se pagan (abril, julio, octubre y enero), el Impuesto sobre Sociedades en julio y los pagos fraccionados en abril, octubre y diciembre si te corresponden.
- Financiación: cuotas de préstamos, leasing, renting e intereses de pólizas.
- Gastos fijos: alquiler, suministros, seguros, software.
- Inversiones: maquinaria, vehículos u obras previstas.
Paso 4: calcula el saldo y fija un colchón
Con cobros y pagos, calcula el saldo final de cada mes. Decide cuál es el saldo mínimo con el que te sientes cómodo, por ejemplo un mes de gastos fijos, y marca los meses en los que no llegas.
Paso 5: prepara escenarios
Haz al menos dos versiones: una realista y otra prudente, con ventas algo más bajas o clientes que pagan más tarde. Si el escenario prudente se queda sin caja, conviene actuar ya: negociar plazos, renovar una póliza o retrasar una inversión.
Paso 6: actualízala cada mes
Una previsión que no se actualiza deja de servir en dos meses. Cada mes, sustituye la previsión del mes cerrado por los datos reales, revisa las desviaciones y añade un mes nuevo al final para mirar siempre doce meses adelante. Es lo que se conoce como previsión móvil a 12 meses.
Errores habituales
- Usar la fecha de factura en lugar de la fecha real de cobro.
- Olvidar los impuestos trimestrales y anuales, o las pagas extra.
- No incluir las cuotas de los préstamos, solo los intereses.
- Hacerla una vez y no volver a mirarla.
- Ser optimista con los cobros y prudente solo con las ventas.
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Una hoja de cálculo bien montada es suficiente para empezar. Si quieres que esté conectada a la contabilidad y se actualice cada mes, con alertas cuando la caja se acerca al mínimo, forma parte de nuestro servicio de control de gestión. Y si necesitas una foto completa de la situación financiera antes de pedir financiación, mira nuestro análisis financiero.
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