¿Qué es un controller externo y cuándo lo necesita una pyme?
La gestoría cumple con Hacienda; el controller te dice si el negocio gana dinero y qué hacer para ganar más. Te explicamos qué hace y cuándo tiene sentido.
Muchas pymes tienen la contabilidad al día y los impuestos presentados en plazo, pero no saben qué línea de negocio gana dinero, qué cliente es rentable o cómo estará la caja dentro de tres meses. Ese hueco es el que cubre el control de gestión, y la figura que lo lleva es el controller.
¿Qué hace un controller?
El controller convierte la contabilidad en información para decidir. Su trabajo habitual incluye:
- Cuenta de resultados analítica: saber qué gana cada línea de negocio, cliente, producto o proyecto, y no solo la empresa en conjunto.
- Presupuesto y desviaciones: comparar cada mes lo real con lo previsto y con el año anterior, y explicar por qué hay diferencias.
- Indicadores clave (KPIs): margen, EBITDA, tesorería, productividad por trabajador, plazo de cobro.
- Previsión de tesorería: anticipar tensiones de caja antes de que lleguen.
- Seguimiento con la dirección: una reunión periódica para revisar los números, decidir y comprobar que las decisiones se cumplen.
¿En qué se diferencia de la gestoría?
La gestoría o el departamento contable miran hacia atrás y hacia fuera: registrar lo que ha pasado y cumplir con Hacienda y la Seguridad Social. El controller mira hacia dentro y hacia delante: qué está pasando en el negocio y qué conviene hacer.
No se sustituyen, se complementan. Un controller externo puede trabajar con la información que ya genera tu gestoría, sin que tengas que cambiarla.
Señales de que tu pyme necesita un controller
- Facturas más que el año pasado, pero no tienes claro si ganas más.
- Conoces el resultado del año cuando se cierran las cuentas, meses después.
- No sabes qué clientes, productos o proyectos son realmente rentables.
- La tesorería da sustos o los costes crecen sin saber dónde ni por qué.
- El banco o un socio te pide información financiera y cuesta prepararla.
Si te reconoces en dos o más, el control de gestión probablemente te ahorre más de lo que cuesta.
Controller en plantilla o controller externo
Un controller en plantilla tiene sentido en empresas grandes, con volumen para dedicar a una persona a jornada completa. En una pyme suele sobrar jornada y faltar experiencia: el trabajo de control se concentra en el cierre de cada mes y en unas pocas reuniones.
Como referencia, un controller con un salario de 50.000 € brutos cuesta a la empresa unos 66.000 € al año con la Seguridad Social, antes de sumar selección, puesto de trabajo o rotación.
Con un controller externo pagas solo la dedicación que necesitas. Por ejemplo, una pyme con unas 100 facturas al mes y una reunión mensual de seguimiento tendría con IntoAction una cuota aproximada de 500 € al mes + IVA, más una implantación inicial del modelo de control. Puedes calcular tu caso en la calculadora de costes de personal.
Cómo empieza a trabajar un controller externo
- Diagnóstico: entender el negocio, las fuentes de datos y las preguntas que la dirección necesita responder.
- Implantación: diseñar la cuenta analítica, el presupuesto y el cuadro de mando con indicadores y alertas.
- Ciclo mensual: cierre, informe con lo relevante del periodo y reunión de seguimiento con acciones, responsables y fechas.
Desde el primer cierre ya tienes una visión más clara del negocio. Las mejoras de margen y de caja llegan a medida que se toman y se siguen las decisiones.
Si quieres saber cómo funcionaría en tu empresa, consulta nuestro servicio de control de gestión o cuéntanos tu caso.
